La deficiente construcción, posible origen de humedades en el edificio

La deficiente construcción, posible origen de humedades en el edificio

Uno de los problemas más comunes en los edificios de viviendas es la aparición de humedades en zonas comunes como el portal, plantas bajas o garaje.

Suelen ser las más afectadas porque están en contacto directo con el terreno, y en el caso del garaje, al estar por debajo del nivel del suelo y cerca de las instalaciones de agua, saneamiento, pocería, etc., su exposición es mayor.

Cuando las humedades se manifiestan en estas zonas comunes pueden tener dos orígenes: filtración o capilaridad. La primera se genera en muros y paredes por filtración del terreno, como consecuencia de una deficiente impermeabilización, mala construcción, o falta de drenajes.

En el segundo tipo, la humedad asciende desde el terreno por los defectos en la construcción. Los muros y paredes, debido a su porosidad, absorben el agua del terreno provocando la humedad por remonte capilar, pudiendo variar en altura en función del tipo de revestimientos, enlucidos o frisos, ya que el agua busca la transpiración.

Aparecen manchas en la pared, mal olor, desprendimientos de la pintura, etc. Deteniéndonos por zonas, si la humedad afecta al garaje, la integridad de los vehículos aparcados está en juego.

Señales de humedad en el portal

Si prestamos atención a la humedad que puede manifestarse en el portal, además de manchas en la zona baja de la pared, se pueden formar charcos de agua. Estos desperfectos pueden provocar caídas y lesiones innecesarias a los vecinos. A todo ello hay que sumarle lo perjudicial que es para la salud estar en zonas con una humedad relativa por encima de la recomendada (30-50%), aumentando el riesgo de sufrir enfermedades respiratorias tales como alergias, asma, o rinitis crónica.

Todas estas señales hacen que el problema en la comunidad de propietarios no se reduzca solo a un desperfecto en la estética del edificio, sino que está en peligro la estructura y la salud de los residentes.

El conocimiento acerca del uso de morteros y resinas se convierte en la base que consolida un buen método antihumedad. En cualquiera de los dos casos, el éxito del tratamiento elegido está repartido al 50% en la elección del producto adecuado para cada patología y el otro 50% en su instalación. Si alguno de los dos fallan, el tratamiento no será efectivo.

 

Fuente: CAF MADRID